Bienvenido, disfrute de la mejor pizza en Pipa
Sobre la Avenida Baía dos Golfinhos, a la altura del 708, hay un cartel iluminado con un horno de ladrillos dibujado y, debajo, un salón abierto hacia la calle: techo de tejas sobre vigas oscuras, lámparas geométricas colgando, cuadros enmarcados en las paredes y el mostrador de pizzas al fondo. Las mesas de adelante dan directo al empedrado por donde pasa toda la villa. La casa hace pizza, crepes y pastas y abre de noche, con un solo día de cierre en la semana.
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| Tipo | Pizzería · crepes y pastas |
|---|---|
| Zona | Avenida Baía dos Golfinhos, centro de la Praia da Pipa |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 708-714, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | 18:00–23:30 · cierra los miércoles |
| Mesas | Salón abierto hacia la avenida |
| Reservas | Sí, acepta |
| Servicio | En el salón · para llevar · delivery |
| En la carta | Pizza · crepes · pastas · porciones chicas · postre |
| Para tomar | Bar en el local · vino · cerveza · coctelería · destilados |
| Con chicos | Apto · sillitas altas |
| Comodidades | Baño · bar en el local |
| Pagos | Crédito · débito · sin contacto |
| @pizzariadapipa |
El nombre completo de la casa, el que lleva su propia carta, es Pizzaria da Pipa — Crepes & Massas, y esas tres palabras explican la cocina mejor que cualquier descripción: pizza de masa fina, crepes salados y pastas, los tres en el mismo salón.
Es de masa fina, de borde delgado y cocido parejo, servida entera sobre tabla de madera o plato de pizza. En sus fotos aparecen la de calabresa con aceitunas verdes y queso rallado, la de camarón con hilos de catupiry sobre toda la superficie, la de carne desmenuzada con papa paja por encima, la margarita con rodajas de tomate y albahaca, y una de rúcula con tomate seco que llega con las hojas crudas apoyadas al salir del horno. Las porciones se cortan en ocho y se comparten.
La casa trabaja además crepes salados —entre ellos el crepe nordestino— y platos de cuchillo y tenedor como el strogonoff de carne y el camarón al pesto. Para empezar hay petiscos: una ensalada de camarón con mango, tomate y aceitunas que llega armada en plato rectangular. La casa declara también porciones chicas y comida rápida, así que una mesa puede resolverse con dos cosas sueltas sin pedir pizza entera. Y hay postre para cerrar.
Eso define para quién sirve: es la cocina que arregla una mesa donde no todos quieren lo mismo. Mientras una parte comparte una pizza, otra pide un crepe o un plato propio, y nadie espera de más.
Hay bar en el local y la carta está declarada entera: vino, cerveza, coctelería y destilados. Sus propias fotos muestran la caipirinha en copa alta y la jarra de jugo de fruta, que es la salida para la mesa que no toma alcohol y para la que viene con chicos. Con la cocina abierta hasta las once y media, la sobremesa cabe sin apuro.
La casa se describe con tres palabras: casual, tranquila y de tendencia. Es una pizzería de mozo y mantel, abierta hacia la calle y sin pretensión.
El salón tiene el techo de tejas a la vista sobre vigas de madera oscura, y de él cuelgan lámparas geométricas de alambre con luz cálida. Las paredes son amarillas, con cuadros chicos enmarcados y un ventilador de pared; al fondo está el mostrador donde se arman las pizzas. Las mesas de madera clara van paralelas a la baranda que da a la avenida, de manera que desde casi cualquier silla se ve pasar la gente por el empedrado y, de noche, el cartel iluminado de la casa queda justo encima.
El público que declara son grupos y turistas, y la disposición lo confirma: mesas largas, ruido de calle y un salón que no obliga a bajar la voz.
Abre todos los días de 18:00 a 23:30, menos los miércoles, que cierra. Ese es el dato más útil de toda la ficha: si estás caminando por la avenida un miércoles a la noche, hay que buscar otra cosa.
No hay almuerzo. La cocina arranca a las seis de la tarde, que en Pipa es justo cuando la gente vuelve de la playa y empieza a circular por la avenida. Para cenar temprano con chicos, las seis y media es la hora: el salón todavía está vacío y la pizza sale rápido.
Más tarde cambia el clima. Entre las nueve y las once la avenida está en su mejor momento y el salón, abierto hacia la calle, participa de eso. La casa acepta reservas, así que para una mesa sobre la baranda en temporada alta conviene avisar antes.
Está sobre la Avenida Baía dos Golfinhos, entre el 708 y el 714, en el tramo peatonal más transitado del centro. No hay que desviarse: se llega caminando desde cualquier punto de la villa y el cartel iluminado se ve de lejos.
Desde la Baía dos Golfinhos se sube por la misma avenida, así que entra en el camino de vuelta de la playa sin ningún rodeo. Si venís desde Natal, desde el aeropuerto o desde otra playa del litoral, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo hasta la villa y moverte después a pie.
La casa declara que es apta para chicos y que tiene sillitas altas. Con apertura a las 18:00, una familia puede cenar temprano y volver caminando mientras todavía hay movimiento en la calle. La pizza de masa fina y los crepes resuelven lo que un chico come sin discusión, y las porciones chicas sirven para el que pica poco.
Para la mesa que no se pone de acuerdo: hay pizza, crepes, pastas y platos individuales en la misma carta.
Para el grupo que quiere cenar mirando la avenida, con bar en el local y cocina hasta las once y media.
Y para la familia que cena temprano: apertura a las seis, sillitas altas y comida que sale rápido.
No. Es su único día de cierre. El resto de la semana abre de 18:00 a 23:30.
No. La cocina abre recién a las 18:00.
Crepes salados y pastas, platos como strogonoff de carne y camarón al pesto, petiscos y postre.
Acepta reservas y conviene avisar si querés una mesa sobre la avenida en temporada alta.
Sí, y también trabaja para llevar y con pedido anticipado.
Sí. Declara sillitas altas y que es apta para chicos.
Sobre la Avenida Baía dos Golfinhos, entre el 708 y el 714, en el centro de la Praia da Pipa.
Crédito, débito y pago sin contacto desde el celular.