¡Ven a vivir esta experiencia que es el atardecer aquí en Abacate Casa do Mar!
El cartel está tallado en una tabla de madera y cuelga del borde del techo de palha: «Abacate Casa do Mar». Detrás, nada más que la terraza, las mesas y el mar de la Praia da Pipa rompiendo a unos metros. La cocina trabaja con pescado crudo —poke de salmón, sushi, sashimi— y abre los siete días de 12:00 a 20:00, de modo que el almuerzo se estira hasta que el sol baja.
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| Zona | Praia da Pipa, Tibau do Sul |
|---|---|
| Horario | Todos los días de 12:00 a 20:00 |
| Cocina | Frutos del mar, con pescado crudo |
| Comidas | Almuerzo largo, cena temprana y postre |
| Servicio | Mesas afuera y salón, atendidos por mozos |
| Ambiente | Casual, animado y tranquilo |
| Reservas | Acepta |
| Con chicos | Apto |
| Pagos | Tarjeta de crédito, de débito y celular con NFC |
| Contacto | +55 84 99624-4384 · @abacatecasadomar |
El formato es el bol. El poke de salmón es el plato que la casa pone al frente de su cardápio, y se arma como se arma un poke: una base, el pescado cortado en cubos y encima una vuelta de ingredientes que cambian el plato entero. En los boles que la casa fotografía se ven salmón, mango, repollo morado en tiras, zanahoria, palta, cebolla fileteada, tomates cherry y sésamo negro y blanco. Todo servido en bol de madera, sobre una mesa de listones.
Lo otro que trabaja la cocina es el sushi, y ahí la fuente cambia de forma: makis rellenos, piezas empanadas, niguiris, láminas de salmón y de atún, pepino y wasabi en el mismo plato. Es una fuente para compartir, no un plato individual, y funciona bien entre dos o tres.
La casa también declara porciones chicas en su carta, que es el formato que permite pedir de a poco mientras se mira el mar y no cerrar la mesa con un solo plato grande. Y hay postre.
La vajilla es parte del formato: los boles son de madera y llegan a una mesa de listones, sin mantel. Se sirven montados, con cada ingrediente en su lugar, y se mezclan recién en la mesa. La fuente de sushi, en cambio, viene armada para la mitad del grupo —piezas de distinto tipo en el mismo plato—, de modo que nadie tiene que elegir una sola cosa.
El servicio es de mesas atendidas por mozos, con lugar para sentarse adentro y mesas afuera, que son las que miran al agua. Se pide sentado y la mesa se va sumando platos de a uno, que es lo que permite estirar el almuerzo hasta el atardecer sin cerrar la cuenta a la primera vuelta.
La barra es parte del plan. La casa declara bebidas alcohólicas, destilados, cerveza, cócteles y vino, y el cóctel es lo que acompaña el horario: a las cinco de la tarde, con el sol bajando sobre la Praia da Pipa, la mesa se arma con una caipiriña y un bol para picar.
En las fotos de la casa se ven las caipiriñas servidas en vaso alto junto a los boles, en la misma mesa de listones. El vino aparece por copa y la cerveza es el acompañamiento más simple del pescado crudo.
Como la cocina cierra a las 20:00, la última ronda es temprana: la terraza se usa para el atardecer, no para la madrugada.
La casa se describe casual, animada y tranquila, y la terraza explica las tres cosas. Es una estructura abierta con techo de palha, plantas colgadas de las vigas, mesas y sillas de madera y un par de reposeras mirando al agua. No hay pared entre la mesa y el mar: lo que se ve desde el asiento es la rompiente.
El cartel de madera con el nombre del local cuelga del alero, y es la referencia para reconocer la entrada desde la arena. Adentro hay lugar para sentarse, con el mismo criterio de madera y fibra.
El atributo que más ordena la experiencia es «mesas afuera»: acá la mesa de adentro es el plan B. La de la terraza es la que la gente pide, y por eso conviene avisar antes si son varios.
Abacate Casa do Mar abre los siete días de la semana, siempre con el mismo reloj: de 12:00 a 20:00. No cierra ningún día, y eso lo vuelve una carta segura para el lunes o el martes, cuando parte de la villa descansa.
La ventana del almuerzo va de 12:00 a 14:30 y es la más tranquila: se come, se baja a la arena y se vuelve. De 16:00 a 18:00 la terraza entra en su horario de sombra, con el sol de costado sobre el agua y la mesa larga de picar y tomar. Y de 18:00 a 20:00 queda el tramo del atardecer, que es el más pedido del día: ahí sí conviene reservar.
Acá no se cena tarde. A las 20:00 la cocina cierra, así que la casa entra en el plan del día y del final de la tarde, no en el de la noche. Si el plan es cenar a las diez, este no es el lugar; si el plan es terminar la tarde de playa sentado y mirando el agua, sí.
Y hay un dato que vale mirar antes de bajar: la marea. Lo que se ve desde la mesa cambia según el agua, y con marea alta la franja de arena frente a la terraza se achica. Antes de salir conviene revisar la tabla de mareas y elegir la hora.
La casa está sobre la Praia da Pipa, en Tibau do Sul, a pocos minutos a pie del centro de Pipa. Se llega caminando por la arena o bajando desde la calle principal: toda la villa se camina y no hace falta transporte si estás hospedado en el centro.
Desde acá se sigue a pie hacia la Baía dos Golfinhos cuando la marea lo permite, de modo que la mesa se puede encadenar con la caminata de la tarde. Si venís desde Natal y querés resolver el traslado antes de llegar, mirá las opciones de traslados.
La casa está declarada apta para chicos. El formato ayuda: el bol se arma con lo que cada uno quiere, las porciones chicas se piden de a una y la terraza es abierta, de modo que una mesa con nenes no queda encerrada. Hay lugar para sentarse y mesas atendidas por mozos.
El horario también juega a favor: entre las 12:00 y las 15:00 la terraza está más suelta que al atardecer, y el almuerzo con chicos sale sin espera larga.
Para la mesa que quiere comer pescado crudo mirando el agua y no quiere moverse del frente de playa: poke, sushi y sashimi, con el mar a unos metros.
Para la pareja que busca el atardecer con un cóctel en la mano: de 18:00 a 20:00 la terraza es exactamente eso, y la casa acepta reservas.
Para el que come liviano al mediodía: boles, porciones chicas y una cocina que no obliga a sentarse dos horas antes de volver a la arena.
Y para quien viaja solo: la casa se declara buena para comer solo, con mesas atendidas y un formato de plato único que no pide compañía.
Sí. Abre los siete días de la semana, de 12:00 a 20:00, sin día de cierre.
La cocina cierra a las 20:00, así que la cena es temprana. Para una mesa de noche cerrada, esta casa no entra en el plan.
La casa acepta reservas, y conviene usarlas para el tramo del atardecer, entre las 18:00 y las 20:00, que es cuando la terraza se llena. Se arregla por WhatsApp al +55 84 99624-4384.
Un bol con una base, pescado crudo cortado en cubos y una vuelta de ingredientes encima. En las fotos de la casa se ven salmón, mango, repollo morado, zanahoria, palta, cherrys y sésamo.
Sí, y son las que miran al mar: la terraza es de techo de palha, con mesas y sillas de madera bajo el alero. También hay lugar para sentarse adentro.
Sí, está declarada apta para chicos, con lugar para sentarse y mesas atendidas por mozos.
Sí. La casa está sobre la Praia da Pipa y el centro queda a pocos minutos a pie: se baja por la calle principal o se llega por la arena, sin necesidad de transporte.
Sí: acepta tarjeta de crédito, de débito y pago por celular con NFC.