Salón en planta alta sobre la avenida, con el horno a la vista y el mural rojo. Pizza de borde alto, de 18:00 a medianoche. Lunes cierra. Escribiles y pedí.
En el primer piso de la Avenida Baía dos Golfinhos 860A, arriba del movimiento de la calle, hay un salón de paredes verdes con un mural rojo enorme: una mujer de pelo recogido y un brazo de pizzero espolvoreando orégano sobre una pizza. Dice VERA PIZZA & AMICI. Abajo del mural hay mesas de mármol blanco, sillas de madera con respaldo cruzado y lamparitas de bronce, y al fondo la barra con el horno. Se abre a las seis de la tarde y se trabaja una sola cosa: pizza de masa napolitana, de borde alto y alveolado.
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| Tipo | Pizzería · masa napolitana |
|---|---|
| Zona | Avenida Baía dos Golfinhos, Praia da Pipa |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 860A, Tibau do Sul (RN), 59178-000 |
| Horario | Martes a jueves y domingo, 18:00–00:00 · viernes y sábado, 18:00–01:30 |
| Cierra | Lunes |
| Mesas | Salón en planta alta sobre la avenida, con barra y horno a la vista |
| Servicio | En el salón · para llevar · delivery |
| En la carta | Margherita · marinara · cuatro quesos · calabresa · vegetariana · entradas |
| Contacto | +55 84 99108-5499 |
| @verapizzapipa |
La masa es el centro de todo. Sale del horno con el borde inflado y manchado, alveolado por dentro, y el disco fino en el medio: es la escuela napolitana, la que se come doblando la porción. Sobre esa base se arma una carta corta y clásica.
Las pizzas llegan enteras, cortadas en porciones, sobre plato negro o bandeja de metal. Los agregados se ponen después del horno, no antes: la albahaca fresca, el hilo de reducción balsámica, el aceite de oliva de terminación. Eso explica por qué las hojas llegan verdes y enteras, y no cocidas y oscuras como en una pizza que se hornea con todo encima. Es un detalle chico que se nota al primer bocado.
La margherita llega con el tomate crudo pasado, la muzzarella en lonjas anchas que se derriten en manchas, tomates cherry confitados y hojas de albahaca fresca encima. La marinara va sin queso: solo tomate, láminas de ajo, orégano y aceite de oliva, que es la pizza más simple que existe y la que mejor delata una buena masa.
De las de fiambre, la de calabresa sale con rodajas de embutido picante, hongos salteados y un hilo de reducción balsámica en espiral, con albahaca encima.
La de cuatro quesos es la más vistosa de la casa: base blanca, vetas de queso azul y una docena de quenelles de ricota distribuidas sobre toda la superficie, como bolitas blancas. Y está la verde, con una capa de salsa de albahaca, muzzarella fresca, panceta y cebolla morada en aros.
La vegetariana lleva zucchini en rodajas, berenjena, morrón verde y amarillo, cebolla morada y hojas de albahaca sobre tomate y queso. De entrada hay un bruschettón en rodajas: pan gratinado con queso derretido, servido en plato alargado con un cuenco de salsa al lado.
La barra trabaja en serio. El trago que más se ve en las mesas es el spritz de color naranja, servido en copa de vino con hielo y una rodaja de cítrico, que es el acompañamiento natural de una pizza. También salen tragos largos rojos en vaso alto, muy fríos, y una limonada con rodajas de limón que se pide en jarra.
El salón tiene las botellas a la vista sobre la barra y las copas a mano, así que la bebida no espera a la comida. Si venís antes de que el horno esté en su mejor momento, ese es el lugar donde esperar.
El salón está en alto y da a la avenida por un lateral abierto con baranda de bronce, con helechos colgando. Las paredes son verde salvia, las vigas del techo también, y contra ese verde el mural rojo ocupa una pared entera. Las mesas son de mármol blanco con individuales de cuero, las sillas de madera y la luz viene de lamparitas de bronce apoyadas en cada mesa, más apliques en la pared.
Al fondo está la cocina abierta: la barra roja, las botellas en el estante, el horno y el pizzero trabajando a la vista. Desde la mayoría de las mesas se ve ese movimiento, que es la mitad del atractivo de una pizzería.
Hay un segundo tramo de salón subiendo por la escalera de madera, con el mural repetido y más mesas. En la planta alta se escucha la avenida pero no se la sufre: el ruido queda abajo.
De noche el salón cambia por completo. Las lamparitas de bronce de cada mesa quedan como única luz cálida, el verde de las paredes se vuelve más oscuro y el mural rojo se enciende contra el fondo. Desde la calle se ve el frente iluminado, con el cartel arriba y la gente sentada junto a la baranda: es la postal de esa cuadra de la avenida.
El dato que más sirve: los lunes no abre. El resto de la semana, de martes a jueves y los domingos, abre a las 18:00 y cierra a medianoche. Los viernes y sábados estira hasta la 1:30, que en Pipa es la hora en que la avenida está más encendida.
No hay servicio de mediodía: Vera Pizza es exclusivamente de noche. Si querés mesa tranquila, entrá cerca de las seis, cuando el horno recién arranca y el salón está vacío. Si querés el salón lleno y la avenida encendida, llegá después de las nueve.
Como abre los domingos, resuelve la noche que más locales de la villa tienen cerrada; y como los viernes y sábados estira una hora y media más, también resuelve la cena tardía.
Está en la Avenida Baía dos Golfinhos 860A, en pleno centro de Pipa, en la planta alta. Se entra desde la avenida y se sube: desde la vereda se ve el cartel iluminado y el balcón del primer piso.
Se llega caminando desde cualquier punto del centro y desde la bajada a la Praia da Pipa. La avenida lleva el nombre de la Baía dos Golfinhos, que queda al sur de la villa. Si venís desde Natal o desde el aeropuerto, resolvé el traslado antes con las opciones de transfers.
La casa también trabaja para llevar y con entrega a domicilio, así que la pizza puede terminar en la posada.
Para el que vino por la masa. Si te importa el borde, el alveolado y la marinara sin queso como prueba de fuego, esta es la carta que te interesa.
Para una cena de dos sin protocolo. Mesa de mármol, lamparita de bronce, una pizza en el medio y un spritz: alcanza, y no hay que vestirse para eso.
Para el que sale tarde. Viernes y sábados hasta la 1:30, con la avenida despierta abajo. Es de los pocos lugares del centro donde se cena a esa hora.
No. Abre todos los días a las 18:00; no hay servicio de almuerzo.
Los lunes. De martes a domingo está abierto, siempre a partir de las 18:00.
De martes a jueves y los domingos, hasta medianoche. Los viernes y sábados, hasta la 1:30.
Sí. La casa trabaja en el salón, para llevar y con entrega a domicilio.
Sí: la marinara se hace solo con tomate, ajo, orégano y aceite de oliva.
Sí. Además de la margherita y la marinara, hay una pizza de verduras con zucchini, berenjena, morrones y cebolla morada, y la verde con salsa de albahaca y muzzarella fresca.
Sí. La cocina es abierta: desde el salón se ve la barra, el horno y al pizzero trabajando.
Una capa de salsa de albahaca en lugar de tomate, muzzarella fresca, panceta y cebolla morada en aros. Es la más distinta de la carta.
Sí. El salón tiene un lateral abierto con baranda de bronce y helechos colgando: las mesas de ese lado dan sobre la calle.
No. El salón está en el primer piso, sobre la avenida, con baranda al frente y helechos colgados.